viernes, 15 de enero de 2010


Yo en la imaginación imagino que estoy en una ciudad enpenumbra, como haciéndosse constantemente de noche, que es como me parece la Barcelona del libro que me ha dejado Alfonso, que no es otro que La Sombra del viento. Es una tarde como todas estas de atrás con lluvia cansina, monótona, aburrida de la que ya no inspira novelas de terror de puro manida y caída. Imagino que me pongo mis zapatillas y me voy a dar un paseo. Me voy a comprar un libro en una librería oscura donde sólo habitan espíritus de personajes novelescos y al que se accede a través de un tiempo remoto.

0 comentarios:

Publicar un comentario